El estúpido ardor de tu partida me obliga
a levantar mis brazos en infructuosa queja,
así como los árboles elevan sus ramas
lamentándose de su inmóvil destino
Soles nocturnos atestiguan mi tristeza
mientras cabalgo con mi dolor,
rumiando este pesar en mis ojos.
Un largo amanecer alimenta y materializa
esta pesadilla diurna, entre tanto, río desconsolado
como chiquillo, intentando cambiar mi papel en la escena.
Me descompongo al pensar en tus caricias,
al sentir como tocas mis labios y me aplastas
con tu casi eterna voluntad.
Evoco tu tacto sintiendo como estalla mi dolor
cual supernova submarina, vaporizando mi carne,
vaciando éste cascarón y liberando ese fragmento de ti,
reintegrando luego mi ser a su forma primitiva,
a una forma anterior a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario