Recordándote
mientras viajo, puedo observar como las nubes coloreadas por el Sol agonizante
tratan de coquetearle a la Luna, quien aún porta su espectral velo impidiéndole
apreciar ese maravilloso espectáculo.
Enmudecido
por su belleza, observo como enormes torrentes de nubes se abalanzan hacia la
infinidad del cielo, en un vano intento por acariciar esa esfera plateada que
los observa con ojos vidriosos. Y luego, arremolinándose con un movimiento casi
imperceptible casi demostrando la frustración y desesperación de no estar allí,
junto a su amada, veo como se repliega para intentarlo una vez más en una carrera
injusta contra el tiempo, mientras, observo impotente como esa hada celeste se
eleva desde el horizonte hasta la irritante inmensidad del espacio, acechada
desde la distancia por un cada vez más debilitado Sol.
Durante
este ballet amorfo e intangible noto como todos esos bellísimos tonos naranjas
y rojizos van tornándose cada vez más grises y oscuros abatiendo y disolviendo el algodonoso conglomerado de nubes como si
fueran dependientes de la energía del Sol.
Sonrío
amargamente al considerar esa posibilidad, ya que es el mismo Sol quien
vilmente arrastra a la Luna por el firmamento en un ciclo interminable y
caprichoso que solo esconde rencor y envidia, ya que él tampoco puede poseerla.
Solo
cuando por fin ese dorado villano se sumerge en el horizonte, pude advertir
como las nubes se disgregaban en pequeños cúmulos dejando en el cielo como
evidencia solo unos cuantos pincelazos grises como patética demostración de su
existencia y triste despojo de un amor imposible. Durante ese momento pude
apreciar la magnificencia de esa bella y embriagante Luna llena, pude ver ese fantasmagórico
destello áureo que porta durante sus taciturnos paseos estelares, la magia
absoluta que amarra corazones y doblega voluntades, de la misma forma que mi
corazón está amarrado a tu recuerdo.
Fue
entonces que realmente la vi, brillante y orgullosa dominando la bóveda de
ébano que constituye nuestro cielo. También me enamore, era inevitable, la única
diferencia es que yo conozco mi lugar en el cosmos, pero, además de eso sentí
algo de lástima por ella, allá tan sola y fría en ese lugar tan silencioso e
inmenso.
Sé
que nunca la tendré, se que nunca podrá siquiera saber cuánto la amo, se que moriré
en otros tibios brazos y me sentiré bien, pero no feliz. Sé que moriré y me
desintegrare convirtiéndome en polvo, polvo de estrellas que perdurara más allá
del hombre. Y recordándote, serás única en mi existencia, por lo menos hasta que
el sol muera de nuevo en el próximo atardecer.
Malpefre
WOOWWWW!!!!
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