lunes, 24 de octubre de 2011

CIEGA RUPTURA


El silencio en mis audífonos me despertó y pude observar sin querer como las luces de la calle iluminaban las gotas de lluvia que colisionaban con el vidrio de la ventana, mientras, el viento las secaba una a una dejando solo líneas polvorientas en el cristal. Más allá de ellas pude ver también los niños jugando en el callejón donde solía vivir. Note extrañado esa sobrevalorada alegría e inocencia, como si no la conociera, como si no la hubiera experimentado. En ese momento me divirtió el entender esas cosas que ya no recuerdo.

Observe estupefacto las doncellas que se paseaban como productos en una vitrina, vendiéndose sin admitirlo por un poco de ese amor superfluo y nocivo. Y una vez más me alegré al no hacer parte de esa subasta de cuerpos virginales contaminados e influenciados por la basura televisiva. 

Con mi mentón apuntando al cielo me sentí hastiado del ruido y de la basura rigurosa que te empuja y te somete convirtiéndote en un corderito más del rebaño, acercándote cada vez más al borde del precipicio de la locura. Justo cuando me sentía en el límite cerré mis ojos con fuerza esperando que el ruido parara, apreté mis puños enterrando mis uñas en las palmas de mis manos guardando la esperanza de que esta desesperación terminase pronto. De repente sentí que mi cuerpo se sacudió violentamente, aunque en realidad no me moví ni un centímetro.

En medio de mi alucinación percibí como uno de mis auriculares resbalaba por mi oreja mientras lo sentía caer. Intenté levantarlo, pero un destello parpadeante me lo impedía, mientras, sumado a este, el ruido en mi cabeza parecía acumularse.

En el cristal de la ventana solo veía gente borrosa y rayones polvorientos. Cuando por fin el destello se detuvo y sentí el reconfortante frio de la oscuridad, cerré mis ojos lentamente y con una sonrisa en mi rostro, tome el audífono renegado y lo puse en su lugar, justo antes que empezara la siguiente canción, encerrándome de nuevo en mi burbuja y aislándome de la locura del mundo exterior.

Malpefre

4 comentarios:

  1. Valla cada palabra, cada oracion, mi mente nunca dejo de imaginar, cada exprecion, cada acto y cada acontesimeinto, siempre estubo pasadando por mi mente como si fuese ese recuerdo ajeno, un recuerdo el cual yo fuese vivido en carne propia.

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    1. Cielos, no había visto eso, me alegra que se manifestara el efecto, gracias

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  2. quisiera un poco mas de texto algo q me relate mas sobre lo que vive el personaje contextualizarlo un poco mas ;)

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  3. Waoo amigo veo que ya no escribes solo versos, me gusta como narras la situación, es tu propio estilo, muy suelto, realmente me sorprende...

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