miércoles, 16 de enero de 2013

OBSESIÓN SIBARITA



Últimamente me he sentido vacío, y al verme desde afuera me pregunto: ¿por qué dejé de escribirte, si sólo pienso en revivir con el olor de las flores de la eterna primavera, que despiertan mis sentidos y los excitan? Pienso en ti sin pensarte, pues sólo te siento; es mi cuerpo el que te piensa, te extraña y te desea pues te quiero tan dentro que no puedas escapar de mí; que mi respiración pronuncie tu nombre, que tu respiración y la mía hagan música, que de mis poros broten tu lágrimas y mis lágrimas sean de felicidad porque te amo.

Porque quemarse en tu piel nunca fue tan delicioso, y que los rastros de tu sudor queden en mis manos y marquen mi cuerpo, que los astros sean silenciosos testigos de nuestra pasión.


¡Cómo quisiera poder pasar mi vida coleccionando todo de ti, tu fragancia, tu esencia, tus sueños!


No quiero sábanas, sólo quiero tu piel y tu mirada; quiero morder tus labios de nuevo para que se paralice el mundo y se inunde de nuestras sensaciones hasta que solo pueda escuchar mi corazón latiendo en sincronía con el tuyo: una sinfonía de goce y locura de dos cuerpos en la que nuestros gemidos sean la prueba misma de nuestro máximo placer, desfalleciendo, locos y hambrientos hasta el amanecer.



Malpefre 

Edición: Daniella De León

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