Amor, sí, amor, alguien intentó
ponerle un nombre hace mucho tiempo, alguien pretendió justificar la locura y
el impulso que galopa desatado por mi ser de tan solo pensarte, porque
cada vez que escucho tu voz es como sentirte y sé que tocarte sería como la explosión
de mil soles en cada célula de mi cuerpo.
Descubrir este amor ha sido como ver
la luz de nuevo, redimir mis pecados a través del doloroso placer de tu esencia,
deseoso hasta la médula por tu presencia e incapaz de retirarme sin caer
sangrante en esta batalla que libra mi corazón para poder combatir tu ausencia,
esa terrible y asesina soledad que trata de resquebrajarme. Silenciosa traidora
que intenta doblegar mi voluntad.
Lucho solo y desesperado tratando recordar
algo que aún no he vivido, intentando revivir algo que aún no ha nacido, pero desde
que te conocí mi percepción del universo ha cambiado de manera absurda, hasta
el punto de transmutar los minutos a horas durante tu ausencia, y de mutilar
sin compasión aquellos segundos que se desvanecen en una clandestina complicidad
durante nuestros oníricos encuentros de los que solo la Luna puede dar fe.
Estoy dispuesto a sortear las
dificultades y los obstáculos con tal de iluminar tu rostro con esa bella
sonrisa, aprisionarte entre mis garras y sumergirte en un océano de paz y
euforia hasta hacerte desfallecer exhausta, liberada de esa telaraña sombría
que no hace más que anclarte y marchitarte.
Quiero arrancar esa mortaja con mis besos
y consumirla e intentar transformarla en un velo sublime que deje ver la
hermosa criatura que yace prisionera. Quiero destilar tu dolor con mi alma, que
aunque no es perfecta y también tiene sus ataduras, está consciente del sacrificio
que debe realizar para neutralizar tus crisis y ocupar el lugar que le corresponde
en tu maravilloso corazón.
Malpefre
Malpefre
Te amo <3
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