sábado, 24 de septiembre de 2011

SECUELAS

Te gusta jugar, siempre buscas la manera de seducirlo y de alguna manera reducir toda probabilidad de éxito solo por diversión. Sé que al final duele y que no estás dispuesto a perder eso que es tan valioso, que te ha obligado a replantear el curso mismo de tu propósito sobre esta tierra maldita.
Lleno de dudas y miedos buscas refugio sin darte cuenta del enorme cráter que llevas por corazón, y lo que es verdaderamente curioso, es que a cada paso que das, tu resquebrajado pecho se desmorona, incrementándose esa brecha, ese cráter que intentas llenar con sexo, humo y alcohol.
Pero olvidas que la soledad no es tan mala compañera, que ese rastro de ti que va quedando en el suelo, es el testigo mudo que corrobora el valor y la importancia de las cosas que aún se mantienen arraigadas a tu existencia, como las raíces de un viejo árbol que se niegan a soltar la tierra que lo vio nacer.
Así que ten presente que por mucho que huyas y por mucho que busques, lo mejor está en ti, y seguirá ahí, solo espero que no sea muy tarde para que veas y puedas reconocerte entre esa maraña de cicatrices invisibles que cubren tu rostro. Porque esas marcas intangibles, tan inmateriales como todo aquello que te atormenta, no son más que los ladrillos que componen esa muralla ocre y maloliente que te separa de esta efímera pero tan anhelada felicidad. 
Malpefre

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