Creo que el lobo ha despertado. Tal vez empiece a escribir o tal vez me vaya a la mierda, igual no importa, siempre y cuando me deje disfrutar el recorrido.
Cada vez que respiro profundo, y pienso con seriedad, fluyen sin control las palabras produciendo un dolor placentero que se desarrolla en mi mente generando una adicción que va mas allá del control de cualquier ser racional.
No me quejo, solo sé que es difícil contener las ganas de cerrar los ojos y dejar que tome el control una vez más.
Así tan fácil, tan rápido como un centellazo, y tan intenso como un beso en la oscuridad, siento el sabor metálico a sangre en mi boca mientras el lobo mordisquea mi alma y escribo, pero la descarga no es tan rápida como lo imaginaba, es lento, casi imperceptible pero sabes que está ahí, es como sentir la presencia de algo que te hace cuestionar hasta tu propia existencia.
Malpefre
Malpefre
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