Tú, quimera racional que cree tener el control,
manojo de hueso y sangre combinados al azar por el magnífico misterio de la naturaleza,
seguro de tu superioridad menosprecias la existencia de tus semejantes, y entonces,
te revuelcas de rabia ante la ineptitud y carencia de sentido en tus esfuerzos patéticos por subyugar esa fuerza fundamental de tu existencia, que es tu ser interior.
Compuesto por ese animal que se agazapa entre las sombras, sombras creadas por tu inseguridad y arrogancia,
te enzarzas en una lucha en la cual ya auguras el resultado, descúbrete, reconoce tu verdadero lugar,
advierte que no eres tú quien tira de los hilos, que solo eres la marioneta de los impulsos nerviosos y del torrente de hormonas que componen tu instinto,
solo así, podrás sobrevivir, para alcanzar la gloria de estar completo, de ser uno, y de liberarte de tus ataduras, definitivamente.
Malpefre
Malpefre
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